domingo, 10 de febrero de 2008

¿Por qué las mujeres tardan tanto en un baño público?

Mr.Treponki me preguntó ayer por qué las mujeres tardamos tanto cuando vamos al baño. Aquí esta la explicación:


El gran secreto de todas las mujeres respecto a los baños es que cuando eras una niña tu mamá te llevaba al baño, te enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza.


Luego te instruía: 'Nunca, nunca te sientes enun baño publico'. Y luego te mostraba 'la posición': consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza. 'La Posición' es una de las primeras lecciones de la vida de una niña, súper importante y necesaria, nos ha de acompañar durante el resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años adultos, 'la posición' es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a punto de reventar.


Cuando tienes que ir a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que dentro está Hugo Silva o alguien por el estilo. Así que pides vez y esperas paciente sonriendo amablemente a las demás mujeres, que también están discretamente cruzando piernas y brazos. Es la posición oficial de 'me estoy meando'.


Toca tu turno, pero siempre llega la típica mamá con 'la niña pequeña que no se puede aguantar más' y aprovechan para saltarse ambas la cola con todo el morro!. Entonces verificas cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. En un momento de tu desesperación, uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo.


Entras y te das cuenta que el picaporte no funciona (nunca funciona); no importa...


Cuelgas tu bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), inspeccionas la zona: el suelo esta lleno de líquidos indefinidos y no te atreves a dejarlo ahí, así que definitivamente te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnucan las asas, porque el bolso está lleno de cosas que fuiste metiendo dentro, y la mayoría no las usas, pero que las tienes por si acaso ..


Volviendo a la puerta... como no tenía picaporte, solo tienes la opción de sujetarla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas los pantalones y tomas 'la posición'...por fin...


Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar.... por que estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas, los pantalones cortándote la circulación de los muslos, el brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 5 kgs. colgando de tu cuello.


Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubrirtes con papel; interiormente crees que no pasaría nada pero la voz de tu madre retumba en tu cabeza 'jamás te sientes en un baño público!', así que te quedas en 'la posición' con el tembleque de piernas, entonces por un fallo de cálculo en las distancias, y el leve balanceo de tu cuerpo te salpicas...


Y es que adoptar 'la posición' requiere una gran concentración. Para alejar de tu mente esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico peroooo, ¡joooooder...! el rollo esta vacío...! (siempre) Entonces suplicas al cielo que entre los 5 kgs. de trastos que llevas en el bolso haya un miserable kleenex. Pero para buscar en tu bolso tienes que soltar la puerta; dudas un momento, pero no hay más remedio. En cuanto sueltas la puerta, alguien la empuja y recibes un portazo que tienes que frenar con un movimiento rápido y brusco, sin miramientos o todo el mundo te vera semi-sentada en el aire con los pantalones por la rodilla ¡¡NO!! Entonces gritas ¡¡¡O-CU-PA-DOOOO !!!', mientras continúas empujando la puerta con tu mano libre. Das por hecho que todas las que esperan en el exterior han oído tu mensaje y ya puedes soltar la puerta sin miedo, nadie intentará abrirla de nuevo, (en otras cosas puede que no, pero para eso las mujeres nos respetamos mucho) y te dispones a buscar tu keenex sin agobios. Te gustaría usar más de uno pero sabes lo valiosos que son en casos similares y te apañas con uno por si acaso.


En ese preciso instante se apaga la luz automática del baño, en un cubículo tan reducido donde casi no puedes respirar. Pero no puede ser tan difícil encontrar el interruptor! das la luz de nuevo con la mano del kleenex por que la otra sigue sujetando tus pantalones. Estas contando los segundos que te quedan para salir de allí, sudando por que llevas el abrigo puesto que no hay perchero, y una marca roja increible en el cuello por culpa de llevar una maleta por bolso, además de aguantar esa posición de fuerza en la que sigues, con los gemelos a punto de estallar. Sin contar el cabreo que llevas por el portazo, el sudor que corre por tu frente, la salpicadura en las piernas que todavía están mojadas... el recuerdo de tu madre, que estaría avergonzadísima si te viera así; porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público, porque francamente, 'tu no sabes qué clase de enfermedades podrías coger!!!!'.


La debacle no termina... estás exhausta: cuando te pones de pie ya no sientes las piernas, te recolocas la ropa rápidamente y tiras de la cadena...Si no funciona preferirías no salir jamás de ese baño ¡qué vergüenza! Sales al lavamanos y todo está lleno de agua así que no puedes soltar el bolso ni un segundo; lo cuelgas al hombro, no sabes cómo funciona el grifo con los sensores automáticos así que tocas hasta que sale un chorrito de agua fresca, y consigues jabón, te lavas en una posición de jorobado de Notredame para que no se resbale el bolso desde tu hombro hasta el chorro automático. El secador de aire es un trasto inútil así que acabas secándote las manos en tus pantalones, por que no piensas gastar otro kleenex para eso!


Por fin sales pasando junto a la línea de mujeres que aún están esperando con las piernas cruzadas, y en estos momentos eres incapaz de sonreír, consciente de que has pasado ahí dentro una eternidad. Tendrás suerte si no sales arrastrando un trozo de papel higiénico pegado a tu zapato...


Por fin respiras aire decente, y en este momento ves a tu chico que ha entrado, usado y salido del baño de hombres; que tuvo tiempo de sobra para leer Guerra y Paz mientras esperaba. Y sólo te dice: '¿Por qué tardas tanto?', en tono irritado. Lo miras y sólo añades: 'había mucha cola'.


Esta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño: por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo, la otra te sujeta la puerta,y otra te pasa el kleenex, y así es mucho más sencillo y rápido, ya que tú solo tienes que concentrarte en mantener 'la posición'. Y la dignidad.

2 comentarios:

isabelaria dijo...

Ahora que están tan de moda las plataformas pro derechos de quien sea para lo que sea... Amigas!!! Hermanas!! Camaradas féminas de aquí y de allá!! Propongo que nos aunemos y proclamemos con una sola voz: "Los hombres a la esquina, nuestra su letrina!!!!"

Quinin dijo...

Hombre, yo creo que no pasa nada por sentarse en la taza. Yo siempre lo hago y no ocurre nada. Evidentemente, dependerá de los baños públicos a los que uno vaya, claro. Pero yo creo que en general no pasa nada por sentarse.