miércoles, 20 de febrero de 2008

¿Realmente somos personas?


Después de 10 días ingresada en el hospital por una brutal paliza, la niña de 15 años de Ermua está en casa. Sufrió una agresión espeluznante a manos de más de 12 jóvenes de su misma edad, en el complejo educativo de Ongarai; entre ellos, dos chicas conocidas de la víctima, muy problematicas.


La paliza y torura a la víctima fue increible: le quemaron el pelo, le pasaron por encima de una rodilla con una moto, golpes con una barra de hierro... Pero la gravedad de las lesiones, os podeis imaginar el grado, no impidio la niña fuera a su casa -unos 150 metros- como pudo andando. De los golpes, tiene graves lesiones en un ojo. A pesar de haberla intervenido, los médicos saben que tiene el nervio optico destrozado, por lo que debera pasar otra, por lo menos, por le quirófano.


El único que le ayudó fue un chico, al que también le pegaron y tuvo que dejarla. Todo el barrio está conmocionado y preocupado, pero nadie hizo nada...

El juez que investiga el caso ha decretado el secreto de sumario, ya que la familia de la víctima ha puesto una denuncia a esas dos jóvenes que conocian a la niña y participaron en el ataque, puesto que no se conoce la identidad del resto.


Como es lógico, la niña está afectada psicologicamente; quien no lo estaría!!.


Yo sigo sin comprender en qué nos hemos convertido: no entiendo que alguien que intente llamar al 112 para ayudar a una niña de 15 años reciba una paliza; que la gente que pasaba por el lugar ni se inmutara, y peor aún, que se riera; alguien utilizó el móvil, pero no para llamar a la Ertzaintza (qué clase de "persona", porque para mi eso no es ser persona), sino para grabar en un video "lo divertido de la paliza".


Realmente, no entiendo como alguien se puede divertir asi. NADIE tiene derecho a eso. Si se aburren que se den cabezazos contra una pared, pero que no peguen una paliza brutal a nadie.

Twiza&Mr.Treponki

1 comentario:

Quinin dijo...

La verdad es que no me extraña que esas cosas sucedan en el País Vasco. Llevan tantas décadas mirando para otro lado en cosas más graves. A mí me parece la consecuencia normal de una sociedad degradada moralmente. También es cierto que eso no solamente ocurre en el País Vasco, pero allí es especialmente sangrante lo que han hecho con algunas víctimas de algo que todos sabemos lo que es. A mí no me extraña. Me indigna, cada vez menos, pero no me extraña.